La terapia con agua de mar es una técnica de nutrición celular avalada por más de 100 años de clínica hospitalaria, durante los cuales se han puesto en marcha numerosos estudios que han permitido demostrar unos claros beneficios para la salud, a distintos niveles.

  • Agua de mar e inmunología

    Un estudio de la Universidad de Alicante revela que el agua de mar activa el sistema inmunológico y ejerce un efecto protector reforzando el organismo ante virus, bacterias, bajada de defensas y otros patógenos estacionales.

  • Agua de mar y acidez

    El agua de mar alcalina desempeña un papel fundamental en la digestión de la comida. Como es conocido, al envejecer la acidez del organismo aumenta. Uno de los efectos secundarios de la acidez es la invalidez del estómago de secretar el acido hidroclórico necesario para la buena digestión. La alcalinidad del agua de mar estimula la secreción de ácidos del estómago y al mismo tiempo aumenta la cantidad de parachoques alcalinos necesarios para la disminución de la acidez en la sangre.

    El ph alcalino del agua de mar es la medida natural que ayuda a neutralizar toxinas y ácidos, asegurar la hidratación del organismo y mantener la sangre alcalina.

  • Agua de mar y osteoporosis

    Cuando la acidez del organismo reclama calcio para alcalinizar el medio y equilibrar el ph lo busca en las partes dístales óseas, lo que provoca un desgaste del hueso por desmineralización del calcio (osteoporosis), con lo que los cartílagos y los meniscos de las articulaciones comienzan a sufrir las consecuencias de la acidez y los huesos se vuelven frágiles y propensos a las fracturas. Esto provoca la inflamación de la articulación (artritis) con su consiguiente dolor y alarma. Consumir agua de mar aporta todos los minerales y oligoelementos de una manera biodisponible y puede ayudar a neutralizar un exceso de acidez en el organismo de una manera sana y natural.

  • Agua de mar y fibromialgia

    Muchos estudios sobre esta enfermedad resaltan el gran poder del agua de mar, bebiéndola adecuadamente, para facilitar la relajación muscular. El agua de mar contiene gran cantidad de magnesio, relajante muscular natural por excelencia, ayudando a disminuir el dolor generalizado.

  • Agua de mar e hipertensión

    Es bien sabido que a cualquier enfermo de corazón, especialmente con insuficiencia cardíaca, o de hipertensión arterial alta, lo primero que se les suspende y prohíbe es la sal común. Es también muy común que se asocie la sal de mesa con la sal marina o de mar. La diferencia es que el cloro y el sodio del mar son moléculas orgánicas separadas, por lo tanto no tienen nada que ver con el concepto de la sal mineral o química. En el mar, repetimos, no hay sal común, lo que hay es sodio biodisponile y cloro biodisponible.

    El agua de mar, que mantiene su sabor salado por el sodio, tiene efectos diuréticos y laxantes, gracias a los coides disueltos en ella que estimulan la diuresis y facilitan la defecación. Lo que beneficia a las personas con hipertensión, la mayoría de las cuales padecen de obesidad, ya que alivia la sobrecarga de líquidos que son eliminados con mayor facilidad.

La ingesta de agua de mar ha demostrado buenos resultados en pacientes con cáncer, insuficiencia renal, diabéticos, enfermedades de la piel, reumáticos, epilepsia, pacientes con problemas de tiroides, etc.